miércoles, 30 de octubre de 2013

Quien se ha robado mi queso?



Ese es el título de un libro? Bueno, no lo he leído pero la frase me cayó al pelo la semana pasada.

A decir verdad, mis nenes han salido comelones. No me quejo! Me encanta que coman de todo, pero de eso a buscarse ellos mismos algo de comer cuando no miro es otra cosa.

Un día estaba cocinando. Había decidido hacer una salsa blanca a la que por sugerencia de Juano iba a echar queso rallado mientras se cocinaba (humm.. me despertó el apetito).

En esas estaba y saqué un trozo de queso, rallé lo que necesitaba y el resto dejé sobre la mesa. Groso error. Eli hizo desaparecer el queso de la mesa sin que me diera cuenta…

Al rato me vuelvo y no encuentro el queso. Donde está? Y la veo a Eli sentadita en el mueble con el bloque de queso en sus manitos al que ya le había dado varias mordidas…

- Eli, dame el queso
- No! (una de las primeras cosas que aprenden a decir los niños es esa palabrita)
- Eli dame e...

Y sale corriendo del mueble con el queso entre las manos y sus carcajadas de fondo. Ella sabe lo que hace y ha decidido jugar conmigo. Corro tras ella siguiéndole el juego hasta que la atrapo, nos reímos juntas, le doy un beso, saco una rodaja del queso para que se termine de comer y regreso el queso a su lugar.

Aaah… las travesuras… Neto por su parte no se queda atrás. Sólo tiene 11 meses pero anda gateando por toda la casa y con eso es suficiente. El otro día mientras yo sacaba cosas de la refri para preparar la merienda no cerré bien la puerta y cuando regresé a ver, Netito la había abierto y estaba paradito buscando qué comer. Salió de ahí llevándose un trozo de tomate directo a la boca Jajaja! :D

Definitivamente, mis bebes me alegran los días ya sea con sus travesuras, risas o besos.

Cuentame, ¿Qué travesuras te han hecho tus bebés últimamente?

miércoles, 23 de octubre de 2013

Cómo conversa una madre



Hoy me encontré con la sorpresa de que hablo como madre! Si, yo sé, ya tengo casi 3 años en esto de la maternidad pero no dejo de sorprenderme todos los días. Creo que así mis hijos tengan 40 años me va a seguir sorprendiendo como que fuera el primer día que tuve a Eli en casa. 

Pero como fue que me di cuenta? Bueno resulta que estaba chateando con una amiga del colegio que también es mamá ahora, casi el mismo tiempo que yo pero sólo tiene un enanito (lindo y relajoso como todos los enanos a su edad) y de repente me encontré con esta conversación:

- Y tus nenes como están?
- Muy bien, relajosos como siempre. A veces se pelean, a veces se hacen reir, son el goce! Y el tuyo que tal? Como está?
- Uy también es relajosísimo. No sé de donde sacan los niños de ahora tantas energías, yo también qusiera tenerlas!
- Jajaja. Si, yo creo que las sacan de todas las vitaminas que nos mandaron a tomar en el embarazo... Ahí les queda como para los 10 primeros años!
- Jajajaja.

Y así por el estilo, nos pusimos a conversar de las travesuras que hacen, que si vamos a tener mas hijos o no y por tanto pasamos a hablar de anticonceptivos; luego que a qué escuela los vamos a mandar porque ya les toca ir a educación inicial, y empezó la comparación entre escuelas fiscales y particulares, el precio de los uniformes, los útiles, las pensiones…

… Ok, donde quedaron los días en que conversábamos del deber de matemáticas que estuvo muy difícil, del chico nuevo que estaba guapo, o que ropa ponerse en la fiesta de la próxima semana…  

Jaja, es mi amiga del colegio pero ya no estamos en colegio! Crecimos, estudiamos, nos graduamos. Hoy ella es arquitecta y yo ingeniera civil y aunque nuestras profesiones tienen un punto similar, hoy nuestra similitud más grande son nuestros enanitos. Somos madres! Y hablamos como tales. :)

miércoles, 16 de octubre de 2013

La última cena




No sé como se estila en los partos normales puesto que mis dos hijos nacieron por cesáreas programadas, pero lo cierto es que yo sabía ya qué día y a qué hora iba a entrar al quirófano y que después de la intervención tendría la cuarentena con dieta obligada, no sólo porque había dado a luz sino porque la cesárea es, para todo aspecto práctico, una cirugía mayor por lo que el riesgo de infecciones posteriores es alto.

Eso significaba que durante 40 días mis comidas serían: frutas, vegetales que no produjeran gases, sopa de gallina criolla y coladas de quaker o cebada para la producción de leche. Cero comidas inconosas (ricas): nada de chocolate, carnita de cerdo o de res, embutidos, comidas condimentadas y un montón de prohibiciones que me pusieron a sufrir.

Nunca fui buena para hacer dietas y menos desde que me casé porque mi esposo cocina tan rico que es imposible no comer lo que prepara (excepto una vez que preparó un plato que nunca me ha gustado y yo con nauseas del embarazo no soporté ni un bocado). Detesto tener que privarme de comer las cosas que me gustan, así sea comida chatarra. Yo sé, no es muy saludable pero así soy.

Entonces, en vísperas de lo que me tocaba decidí que la noche antes de la cesárea sería “mi última cena” y comería lo que se me antojara sin culpas. Uno de los placeres del embarazo es que los que te rodean te complacen todos tus antojitos y yo pensaba aprovecharme de esto hasta el día de entrar al quirófano.

Lamentablemente, el día antes de tener a Eli yo era una bola enorme que casi no se podía mover, me pesaba mucho la pancita, la acidez era fuerte así que mis ganas de comer eran pocas… Mi esposo, deseoso de complacerme en mi petición de la última cena, nombraba todas las cosas que me gustaban para ver si se me antojaba alguna. La verdad es que él también quería comer bien esa noche porque había prometido hacer la dieta conmigo. Jejeje

Tacos? Mmm.. No. Sushi? No. Chile? No. Cangrejos? No. Pastas? No, no, no. Por último dijo “pizza?” y yo “bueno…”. Creo que era lo que menos me disgustaba en ese momento. El corrió a comprar y mi última cena en la que yo había planificado comer montones de cosas fueron dos trocitos de pizza, jugo y a la cama.

En el último trimestre de mi segundo embarazo pasé haciendo una lista de las cosas que quería para mi última cena, incluyendo el antiácido recetado por la doc porque no quería perderme esta oportunidad de nuevo. Pero no contaba con que 3 semanas antes del programado nacimiento de mi enanito mi doctora me dijera que estaba a un pasito de la preeclampsia por lo que debía tomar medidas urgentes, entre esas: DIETA! 

Noooo!! De nuevo sin poder comer carnes rojas, chocolates, grasas, embutidos, sal… Casi lloro ese día, pero después de leer un poco sobre la preeclampsia entendí que debía cuidarme mucho por mi bebé y valió la pena. No hubo complicaciones en la cesárea y mi niño llegó a este mundo sanito.

¿Cómo te fue a ti antes de que naciera tu bebé? ¿Planificaste una última cena como yo antes de empezar la cuarentena?

miércoles, 9 de octubre de 2013

Como decirle a tus padres que estas embarazada. Tips para el exito



 
Cuando estás en la situación de que aún dependes de tus padres, quienes son tan sobre protectores que nunca te dejaron ir a una fiesta, peor a una pijamada, por miedo a que te pasara algo pero igual te escapaste más de una vez; que no les agrada tu novio solo porque es mayor que tu, que siempre estuvieron preocupados de que terminaras a toda costa tu carrera y sacaras tu título de ingeniera, abogada, doctora, científica o lo que sea que hayas escogido y haya sido aprobado por ellos al ser una profesión “con futuro”; y si ahora estás embarazada aún soltera y por terminar la universidad pues es lógico que te preocupe cómo darles la noticia y que no les de un patatús.

Todos los padres son diferentes pero si cumplen con las características mencionadas es bastante probable que sean como los míos. Esta es mi experiencia que te voy a contar, espero que te sirva.


Así me encontraba yo hace poco más de tres años, pensando que lo más difícil de lo que se me venía era darles la noticia. Consciente de todo lo expresado arriba llamé a una de mis hermanas, experta en el tema al haber sido la primera que tuvo que llegar a la casa en el mismo estado que yo.

Cuando le conté, ella me dijo que ya se lo veía venir, puesto que por el nacimiento de mi sobrinita (hija de otra de mis hermanas) ella había ido a la casa a pasar unos días y cuando sirvió el almuerzo vio que puse una cara de ascos única y típica de embarazada y no comí nada, ya que desde el principio del embarazo el pollo fue la principal causa de mis nauseas. Lo más cumbre es que mi hermana recién parida estaba en proceso de cuarentena y yo viviendo con ella cuando las viejitas, abuelas, madres, suegras, revistas y demás sugieren que lo único que debe comer la mujer en ese delicado estado es gallina criolla hasta que le salgan plumas a una. Yikes!

En fin, cuando se lo conté se alegró mucho por mí. Siempre es una alegría saber que un nuevo bebé va a llegar a la familia, o al menos así debería ser. Entonces me dio un par de consejitos para cuando mi novio y yo vayamos a hablar con mis padres y el que me marcó fue este:

No digas “estoy embarazada”. Puede sonar un poco fuerte cuando lo escuchas. Es mejor decir “vamos a ser papás” y eso mas bien da la idea de que ambos se están haciendo responsables y asumiendo su rol futuro. Otra cosa que puedes decir es: “van a ser abuelos”. Los padres se ponen chochos, jaja! Aunque bueno, en base al consejo anterior sería bueno que lo digan después ya que lo pueden interpretar como que les estarás delegando la responsabilidad a ellos.

Algo que fue lo máximo (y fue idea de mi novio) es llevar la primera ecografía. Es verdad que poco es lo que se ve, pero ver al “frijolito” que está creciendo dentro pues hizo que se le salieran las lágrimas de emoción a todo el mundo. Creo que fue en ese momento cuando mi mamá se dio cuenta de que en 9 meses habría un bebé y ya se alegró.

Bueno, en resumidas cuentas fue así: mi novio y yo habíamos decidido que nos casaríamos y había que informarlo. Ese día en la casa de mis padres pasó la típica de visita de novio: conversar un poco en el hall, ver algo de televisión en la sala, el almuerzo y después de este, con abuelita y hermanos presentes soltar la primera bomba: nos vamos a casar! :)

Las típicas respuestas de mis padres. ¿por qué? ¿qué va a pasar con la tesis? ¿de qué van a vivir? Claro, nadie felicita… Las lágrimas de mi abuelita de fondo y yo con un nudazo en el estómago respondiendo todas las preguntas. Después de dejarles claro que terminaría la tesis, me graduaría y que tanto mi novio como yo teníamos trabajo, por fin dijeron “bueno, felicidades!”

Primera ronda de abrazos, besos y lágrimas. Tiempo de soltar la segunda bomba: “hay algo más… vamos a ser padres!

Típica respuesta de mamá: “ya me lo imaginaba…” (nótese el desconsuelo en la voz). Momento de sacar la ecografía y rodeada de hermanas, abuelita y madre decir: “miren a mi precioso!” y los infaltables “aaaaaawwww!” Derretimiento y chochería total. Segunda ronda de abrazos, besos y lágrimas.

Creo que a la final salió bien. Que si estaba nerviosa, tenía miedo? Definitivamente! Mi corazón latía a mil por hora y entre ratos me quería detener y salir corriendo. Pero ya estaba ahí y yo estaba feliz porque mi novio y yo queríamos tomar el reto y convertirnos en una familia con todas las de ley. Creo que eso es lo principal, que tú estés feliz porque vas a tener un bebé; cuando estás feliz los que te aman están felices por ti.

¿Y tú? ¿Cómo se lo dijiste a tus padres?

martes, 8 de octubre de 2013

Los primeros síntomas de embarazo



Como madre primeriza muchas cosas nos toman de sorpresa, otras nos sorprenden sólo porque a pesar de haberlas escuchado nunca pensamos que realmente un embarazo sería algo taaan fuerte.
Yo siempre que escuchaba historias de mujeres embarazadas con nauseas, mareos, vómitos, antojos raros pensé que eran cosas que sólo les pasaba a las que estaban enfermas o eran exageradas. Y no fue hasta que me tocó experimentarlos en carne propia que entendí a qué se referían y por qué cuando mi mamá estaba embarazada de mi hermanita, mi papá se había visto obligado a salir de la casa a las 9 de la noche, a pie, bajo la lluvia del 98 en pleno fenómeno de El Niño, solo a comprarle una Coca Cola. Cuanto amor! xD

De mis embarazos recuerdo clarito estos síntomas:


  • Sueño. Pocas personas te dicen que este es uno de los primeros síntomas. En mi primera vez aun no me había hecho la prueba de embarazo pero me andaba durmiendo hasta por las esquinas. En el bus, mientras caminaba, mientras comía… ni se diga en clases o haciendo las tareas! Claro, yo lo atribuía al cansancio de estudiar o a la anemia, pero era algo que ni las Pharmaton, ni el café, ni la Coca Cola me quitaban. Gracias al cielo no se me ocurrió tomar Red Bull. En mi segundo embarazo me hizo pasar un focazo pues estaba en plena reunión de trabajo y me dormía mientras mi jefe me hablaba. Fue terrible sentir el codazo de mi compañero de al lado y ver todas las caras mirándome.

  • Nauseas y cero tolerancia a ciertas comidas. Esa es la típica y cuando las tienes ya no te queda duda de tu estado. En mi caso me vinieron unos días después de enterarme de que estaba embarazada. Lo cumbre fue que aun no se lo había dicho a mi familia y justo un día que nos reunimos a comer sirvieron pollo y descubrí que me daba ASCO con letras mayúsculas. Como siempre he sido medio difícil para comer, no se dieron cuenta de lo que en realidad pasaba, pero por esos días yo vivía con mi hermana que acababa de dar a luz y su cuarentena incluía gallina criolla todos los santos días… yo salía de casa con cualquier pretexto cuando estaban cocinando pues no soportaba ese olor.
Con mi segundo embarazo en cambio fue la carne de res la que no soportaba. Era tanto así como que pasaba por un anuncio de hamburguesas y se me revolvía el estómago. Cada vez que pasaba por esos anuncios, mi esposo me tapaba los ojos.
  • Acidez. Va de la mano con las nauseas, esa sensación de que te sale fuego o algo demasiado frío desde la boca del estómago hasta la garganta no es más que los mismos ácidos que ayudan a la digestión haciéndonos malas pasadas. Bastante insoportable, la verdad. Tuve que pedirle a la doctora que me recetara algo contrarrestarlo. La mala noticia es que es muy probable que te vuelva a dar durante el último trimestre de embarazo, cuando tu pancita es tan grande que presiona a tu estómago y los ácidos empiezan a hacerse sentir nuevamente. 
  • Antojos. Raros y no raros. Tuve de todo un poco. La gente dice que si no le cumples los antojos a una mujer embarazada el bebé nacerá con manchas en la cara o con la boquita abierta. Lo que nadie te dice es que de verdad son tan poderosos que si no te cumplen el capricho sientes como que te apretaran el estómago, pesadez, desesperación y en los casos más fuertes hasta dolor de cabeza y de pancita. Yo no lo sabía hasta que lo experimenté!
Resulta que una noche se me vino a la cabeza comer pepinos con limón y sal. No había en la casa así que no comí. Al otro día fui a casa de mis suegros en la mañana a ver a mi novio y le dije “quiero pepinos con limón y sal!” y me dijo “ya, ya vamos a salir a comprar… mira esta película que traje, vamos a verla” y así pasé dos horas torturándome y torturándolo a él al decirle “Hellboy, quiero pepinos con limón y sal!” y él “si, ya vamos a comprar”. No fue hasta que me vio verde que me dolía la cabeza, que tenía nauseas, que no podía ni tomar agua, todo olor y todo sonido me fastidiaba cuando reaccionó y dijo “será antojo?” y yo “creo que si!”.
El primer bocado de pepino con limón y sal me supo a gloria! Se me quitaron todos los males habidos y por haber y Hellboy aprendió a nunca más negarme o hacerme esperar un antojo.
Otros antojos que tuve fueron tortillas de maizabrosa. Cumbre que a mi Eli le gusten tanto ahora. Y el más raro fue comida para perros! De esa que viene en pepitas. No sé pero me encantaba ese olor y era capaz de comerme una pepita pero no me dejaron, así que me conformé con olerla. Jajaja. Y dicho sea de paso que a mi Eli la he visto varias veces jugando con la comida del perro, espero que no se la haya comido!

Aquí hay un artículo sobre los 10 primeros síntomas de embarazo. Estos que les he compartido yo creo que son los más “anectódicos” por decirlo así.

¿Y tú? ¿Cuáles fueron tus síntomas más fuertes durante el embarazo? ¿Cómo los sobrellevaste?