miércoles, 12 de julio de 2017

Estos bailes de ahora

Ha pasado tanto tiempo desde que no escribo en este blog... y me he olvidado de compartir tantas experiencias que no quisiera olvidar. Esta es una de ellas.

Fuimos el otro día a una fiesta infantil que nos invitaron. He de agregar para esto que mi Ely tiene ya 6 años (OMG! como pasa el tiempo!) y Neto, 4. Ely ha desarrollado ya lo suficiente su lenguaje como para hacerse entender, no así Neto, pero ahí vamos. Esto es importante porque pueden ver así que ya se dan cuenta de ciertas cosas y las saben expresar. A qué voy con esto?

Estábamos en la fiesta y mi nena sale a participar en un concurso de baile. Ella siempre ha bailado muy a su manera, brincando, alzando las manos, escuchando canciones de Xuxa y Hi5. En casa odiamos el reggaeton batracio y obsceno, así que jamás lo ponemos y nunca me han visto bailar algo así.

Pues resulta que ponen reggaeton en el concurso. Creo que hay varios niveles para este género: está el suave y ATP, que no dice vulgaridades explícitas aunque quizás si, camufladas; y está el otro nivel que es el obsceno que describe el kamasutra en la forma más vulgar posible. Así que pusieron uno en el punto medio, no recuerdo exactamente cual, pero aquí viene la vaina:

El concurso consistía en ver quien era la niña que mejor bailaba. Cada una salía al frente a hacer sus "mejores movimientos" y la gente aplaudía. Entonces salen estas niñas al ritmo del reggeaton meneando la cola, derrochando la sensualidad que no tienen todavía y la gente vitoreaba, reía, gozaba. Mi nena seguía bailando de su forma acostumbrada, dando pasito aquí y allá, tratando de entender cómo moverse con esa música que no es su estilo. Su carita de confusión fue subiendo poco a poco, al ver a las niñas moverse casi todas iguales y ella se daba cuenta que sus movimientos no eran como los de ella.

Al momento que le tocó pasar al frente, ella ya no sabía como moverse. Estaba tan confundida que se le notaba. Yo desde otro punto de la fiesta la animaba y bailaba como sé que ella baila pero no sabía qué hacer. Está de más decir que no recibió muchos aplausos a más de los míos.

Cuando terminó el concurso ganó la niña que más se meneó. Mi nena regresó llorando a donde yo estaba diciéndome "mamá, no gané!". Entiendo que ella aún no sepa lidiar bien con la decepción de no ganar en algo, pero pude ver que esto se debía a algo más: es que no entendía como no le gustó a nadie su bailecito, es que no entendía por qué las otras niñas bailaban así.

De más está decir que me partió el alma y me dio una ira tremenda. Cómo es que la gente puede aplaudir que nenas tan chiquitas bailen como adultas? Como es que hay madres que les enseñan a sus nenas a menear la cola con canciones que no son para gente de su edad?

Las únicas palabras de consuelo que encontré para decirle a mi nena fueron: "está bien, amor, a veces se gana y a veces se pierde". Mi esposo, por otro lado, le dijo "para mí, tu fuiste la que más bonito bailaste, así que toma, te ganaste una paleta". Ahí se fue contenta.

Por favor, madres, mucho ojo con lo que se les enseña a las niñas!








viernes, 12 de mayo de 2017

Irreversible

Como dar un salto al vacío
o robar un pétalo a una flor
como entrar de vuelta al paraíso
o añadirle un verso a esta canción

Como hacer un surco en un vinilo
o pintar un trazo en un Van Gogh
mi corazón se ha vuelto irreversible
desde el momento en que el destino lo marcó

Viendo llover nos quedamos dormimos
viendo llover el cielo azul de un domingo

Aquella noche soñé lo que luego escuché
y desde entonces ya sé qué yo quiero contigo

Como hablar rompiendo un secreto
voy a escribir mi firma en el papel
como ver que vuelve a ser invierno
y que los niños ya me tratan de ud

Como abrir mi ucha de dinero
o decidir ser tres en vez de dos
mi corazón se ha vuelto irreversible
desde el momento en que el destino lo marcó

Así es la maternidad, algo irreversible. Desde el momento que te enteras de la existencia de esa nueva personita, tu corazón queda marcado. Llueven los sueños, las esperanzas, nos llenamos de ilusiones en la dulce espera.

jueves, 22 de mayo de 2014

Educación inicial: motivos y miedos

Tenía que escribirlo, mis emociones han estado subiendo y bajando a lo largo del día, y ha sido por una tarea que a simple vista me parecía sencilla pero a la hora de la hora no lo es: Ely entrará al sistema escolarizado a partir de la próxima semana. Con tres añitos cumplidos le toca Educación Inicial.

Debo decir que yo era la más entusiasmada desde el principio, mi esposo no. Él me argumentó muchas veces que la nena estaba muy chiquita y que su manera de "hablar" no se la quiere quitar, que extrañaremos eso y tantas cosas. Yo por mi parte, argumentaba que su manerita de medio comunicarse es correcta a los 18 meses pero a estas alturas del partido ya no, y ya que nosotros pasamos fuera 8 horas al día por trabajo, la nena necesita un sistema regular para aprender que nosotros no podemos dárselo. Al final, gané yo y decidimos que la pondríamos en la escuela.

Aquí es la parte donde, lamentablemente, me voy a quejar del Gobierno de mi país aunque no me gusta hacerlo pues soy una feliz partidaria que ha vivido en carne propia los beneficios que han traído las medidas impuestas. Pero en cuanto al sistema educativo fiscal, como dijo el Presidente: "somos víctimas de nuestro propio éxito".

Por qué? Porque en verdad la educación fiscal ha mejorado muchísimo en estos años: hay más control a los profesores, seguimiento oportuno, programas de alimentación adecuada, distribución de cargas horarias planificadas, etc, etc. Tanto así que ahora todo el mundo quiso inscribirse en este sistema y obviamente, debido a la alta demanda, ha colapsado. Están tratando de arreglarlo pero aún hay muchas deficiencias.

Hemos esperado por meses la asignación de cupos y ver en qué escuela le tocará a mi hijita. Hoy, después de tanto trámite vi la lista y me asignaron la que yo menos quería. Por qué? Porque fui a ver la escuela, la cual recién esta implementando Educación Inicial este año, lo que significa que no tiene un área destinada exclusivamente para los más chiquitos ni tiene aún profesores asignados para ese curso. Además de tener instalaciones muy feas, descuidadas, sin agua potable ni conserje.

Busqué otra opción de escuela fiscal (conocerla primero antes de ver si pedía el cambio) y en esta encontré mejores instalaciones pero alta demanda. Una sola profesora para 36 chiquitos de 3 años. Están locos?! Sin ayudante esa pobre señorita se va a querer suicidar con tanta locura!

De ambas escuelas salí con un sólo sentimiento: miedo. En cada una mi nena quería salir corriendo y mezclarse con los otros niños grandes que jugaban a las corridas, al futbol, pelota aquí, chocando por allá... No, no, no, no, no, no! Los chiquitos tienen que tener su propio espacio lejos de los grandes que los pueden lastimar. No vi eso en ninguna escuela.

Entonces me decepcioné de este sistema y fui a buscar una escuela particular. Y como buenamadre que soy me fui a la mejor recomendada que resultó ser tan cara y exclusiva que hasta me pidieron certificado bancario sólo para acceder a las entrevistas con la directora y psicóloga y ver si pasaba el proceso de admisión. Ok, muchas gracias, tenga buen día.

Punto menos para el Gobierno. Por qué? Porque se supone que hay una normativa que dice a estas escuelas cuánto es lo máximo que pueden cobrar y ésta se pasaba de largo. Quién controla? No sé.

Entonces busqué otra más. Y de esta salí encantada excepto por su precio, que es accesible si pero en mi situación representa un sacrificio. Si bien es cierto que cumplía con la norma en el valor de las pensiones, no era así con la matrícula (que es casi el doble de lo que dice el Ministerio de Educación) y además hay que comprar los uniformes y libros (4 de español y 2 de inglés, mi hija no sabe hablar español pero ya le van a enseñar inglés)

Hemos decidido que se quedará en esa escuela por seguridad. Y es que, las aulas tienen cámaras, las profesoras son parvularias, hay pocos niños y un área destinada a los más peques. Cumple con mis requisitos previos. Ahora veremos que tal es la educación en sí.

Hace un rato conversaba con mi mamá sobre lo largo que me ha parecido este día llendo y viniendo de una escuela a otra y le expresé mis angustias: me da miedo dejar a mi nena en la escuela! Y ella me respondió "es normal, una siente que le arrancan el corazón y lo deja ahí con ellos". Qué alivio! *sarcasmo* Por lo menos no soy la única.

En fin, del entusiasmo pasé al miedo y finalmente a la ansiedad para volver a entusiasmarme pero sin dejar de preocuparme. Haremos el esfuerzo para que la nena vaya a una escuela en apariencia segura, por lo menos hasta que ella aprenda a relacionarse, a defenderse, a hablar, a socializar. A pesar de todo podrá ir a la mejor escuela del mundo pero siempre me quedará ese temor de cómo reaccionará y cómo actuará. Sólo el tiempo me resolverá mis miedos.

Mi nena está creciendo... Snif...

miércoles, 21 de mayo de 2014

Como hacen amistad los niños?

Mientras veo crecer a mi nena se me vienen cada vez más y más recuerdos de mi infancia, y con tanta claridad que a veces me pregunto si ella ya recordará todas estas cosas que está viviendo actualmente, ya que mis recuerdos empiezan desde que tenía la edad que ella tiene ahora (3 años).

Recuerdo cuando a esa edad ya tenía una compañerita de juegos. Ya que mis hermanos mayores no tenían mucho interés en jugar conmigo, mi prima en segundo grado con la que tenemos una diferencia de edad de apenas meses, venía a la casa o yo iba a la de ella y pasabamos horas entreteniendonos. Practicamente, crecimos juntas y hasta el día de hoy somos mejores amigas.

Estos días he estado trabajando en casa de mis padres y mi esposo suele traer a mi nena a que se despapaye un rato jugando en el enorme patio que hay aquí con su primita (hija de mi hermano) con la que también tienen pocos meses de diferencia. Es encantador verlas juntas... y a la vez me preocupa.

Sin duda entablar una amistad requiere de cierta dedicación, y siendo dos niñas que apenas saben de la vida y comportamientos pues no debería sorprenderme que no siempre jueguen juntas. A veces me asaltan las dudas de si será cuestión de personalidad o aprendizaje el hecho de que mi nena no siempre juega con su prima. Se entienden a medias, quizás por el escaso desarrollo del lenguaje en ambas (aunque debo admitirlo, la prima a pesar de ser menor habla mejor que mi hija) y de la misma forma no siguen un juego. Entre ratos me doy cuenta que la primita está persiguiendo a mi Ely para jugar mientras ella pasa en su mundo con unos cuantos juguetitos.

Debería preocuparme? Quizás exagero y simplemente deba darle tiempo al tiempo, después de todo esta es apenas la primera semana que se ven con tanta frecuencia. Veremos como pasa los siguientes días y cuando empiece la escuela.. Qué nervios!






martes, 29 de abril de 2014

Las madres y los hijos: la espera y el regreso

Resulta que el día de hoy me quedé en casa de mis padres trabajando aunque ellos no se encuentran aquí pues cada uno anda en sus obligaciones diarias. Pero llegó la hora en que mi mamá regresa de su trabajo y salí del estudio a saludarla, como siempre hice mientras viví en esa casa. Mi hermanita hizo lo mismo (tenemos la misma costumbre) y mi mamá dijo una frase que me puso a pensar: "que lindo que dos de mis hijas me reciban!"

Ella estaba feliz porque hoy dos de sus hijas estaban en casa, pero a mi la frase me puso un poco triste, la verdad. Y es que, los otros tres hijos mayores no estaban aquí, cada uno con su vida por su lado ya no salen a recibirla al llegar del trabajo.

Me puse a pensar en todos los días cuando regreso a mi casa después de una jornada laboral. Siempre llego cansada pero todo se me pasa cuando en la puerta o desde la ventana veo las sonrisitas de mis bebés que de inmediato se lanzan sobre mi a llenarme de abrazos y besitos. Es la mejor parte de mi día, es como dejar el cansancio y los problemas laborales de la puerta pa' fuera motivada solamente por ese par de bichitos.

Y me dije: qué sería el día que yo regrese a casa y mis hijos ya no salgan a recibirme? se me hizo un nudito en la garganta...

Llegará el día en que ellos hagan su vida, y si Dios permite estaré ahí para verlos irse... y estaré esperando en casa cada vez que regresen.

Hay una canción de la iglesia que me llena de lagrimitas desde que mi abuelita falleció, pues describe muchas actitudes de una madre hacia sus hijos y que ella siempre tuvo con nosotros, sus nietos:

"Al regreso me encendías una luz
sonriendo desde lejos me esperabas
en la mesa la comida aún caliente y en mantel
y tu abrazo es mi alegría de volver"

Así somos los hijos, la ley de la vida nos hace tomar nuestro camino alejándonos de nuestros padres.
Así somos las madres, siempre esperando al hijo cuando regrese, preparadas para recibirlo con el mismo cariño porque, como dice la misma canción "una madre no se cansa de esperar".
Así somos los hijos cuando nos convertimos en padres, nos encanta que nos reciban al regresar y nos ponemos tristes al pensar que un día también se irán y no habrá quien nos salude al llegar del trabajo.

Bien dicen que cuando nos convertimos en padres es cuando entendemos a los nuestros. Ahora lo sé y aunque no he vivido ni la décima parte de lo que ellos hicieron por mí hoy estoy segura de dos cosas: una, que sin dudar haré lo mismo por mis hijos y dos, que estoy infinitamente agradecida por lo que han hecho por mí.

lunes, 28 de abril de 2014

Momentos con mi pequeño

Tengo que admitir en esta entrada que muchas veces me siento culpable del tiempo que paso con mis hijos. A veces siento que a uno le dedico más y a otro menos, no siempre al mismo pero no me puedo repartir a partes iguales todas las veces! Es una culpa con la cual cargo a diario.

Y si a eso le sumamos que la diferencia de edad entre mis enanos es de 1 año y 7 meses, quiere decir que ese tiempo he pasado de más sola con mi nena y menos tiempo que le he dedicado a mi chiquito. No sé si me explico.

El caso es que, la maternidad con ambos ha sido muy diferente. Como les he contado, yo me quedé en casa con Ely desde su nacimiento hasta los 8 meses que volví a trabajar pero, en cambio, con Netito tan solo tuve las 10 semanas después del parto que según la ley se dan por permiso de maternidad.

Es así que, mientras me quedaba con Ely tuvimos muchos momentos tiernos. A veces nos quedábamos solas en casa, jugábamos toda la tarde y algo que me encantaba: nos dormíamos juntas después de almorzar.

También intenté con Netito estas cosas, pero sucedió que cuando él tenía 4 meses ya era bastante inquieto y un día mientras dormíamos juntos se cayó de la cama. Desde ahí tuve miedo a quedarme dormida con él y no lo volví a hacer.

Por eso me entra la culpa y me pongo a pensar que no he tenido tantos momentos de apachurramiento con mi Neto como los tuve con Ely. Claro que jugamos, lo abrazo, lo beso y le digo cuanto lo quiero todos los días pero esto de dormir juntos es algo que no volvimos a experimentar.

Sin embargo, hace tres días él me regaló uno de esos momentos. Había llegado yo cansada del trabajo (para variar) y después de bañarme decidí acostarme un momentito y que mi esposo se quedara al cuidado de los bebés. Para esto, he de decir que el tiempo que pasó antes de irme a dormir (siempre juego un poco con ellos al llegar del trabajo) lo había pasado de malas pues Neto estaba muy inquieto y pasó lanzandome juguetes y pateándome.

Pero al estar ya todo tranquilo, fue a buscarme a mi cuarto mientras yo estaba en plan dormir. Se acercó quedito como sin querer molestar, y medio tocó la cama del lado que yo estaba a ver si reaccionaba. Yo, medio abrí los ojos y él sonrió. Volvió a tocar la cama como pidiendo permiso para subirse, a lo que con esos ojitos irresistibles que tiene no le iba a decir que no así que le extendí mi mano para que se agarrara y subió.

Este niño tiene algo que me encanta: aunque a veces es tosco otras veces es muy tierno y me derrite. Me dio un gusto cuando en mi cama se fue haciendo lugarcito, acomodándose a como yo estaba y haciendo que yo me acomode a su posición para luego quedarnos juntos, abrazados y tranquilos en posición de dormir.

Es tan inquieto él que ese momento apenas duró unos 10 minutos, pero esa carita suya mirándome como diciendome "mami, hazme dormir", me llenó. El abrazito tan rico, su olorcito, su pielcita suave... Me enamora este niño! Son tan poquitos los momentos que hemos vivido así que los atesoro.

Mi godito tiernito. Cada día te quiero más. 

sábado, 12 de abril de 2014

A un paso de tus 3 años. La definitiva

Pasado ya el susto inicial que nos dio la nena volvimos a casa con mi promesa de reposo y óptima alimentación en preparación al parto. Para esos días me dolía mucho la mano, pues nadie me dijo que el suero de hierro era tan pesado y a decir verdad no me pasó ese dolorcito incluso hasta días después del parto.

Cuando regresó la doctora de sus vacaciones pedí inmediatamente una consulta con ella. Llevamos todos los exámenes que me habían hecho durante mi estadía en el hospital, entre ellos, una ecografía. Después de revisarlos y revisarme a mí me indicó que mi nena estaba ya encajándose en el canal de parto y que no podía dejar que descienda más pues, según la ecografía, tenía el cordón umbilical muy corto y corría riesgo de no poder salir.

Sugirió que me internara en el hospital en ese instante y que programemos una cesárea. Era un lunes por la noche y yo no estaba preparada para eso, ni siquiera psicológicamente. Ya que tendríamos que programarla y viendo que aún faltaban unos días para que cumpliera las 37 semanas, le pedí que me la dejara para un día sábado que vendrían mis hermanas y mis suegros, pero ella dijo que no iba a aguantar, que la nena descendería más y se pondría peligroso el asunto. A menos que me quedara en TOTAL reposo pero si me venían contracciones, tenía sangrado o se me rompía la fuente iba a tener que hacer cesárea de emergencia.

Fui a mi casa deseando poder esperar hasta el sábado. La espera más agotadora con ese dolorcito constante en la cadera y con la indicación de no hacer NADA, me desesperé. El miércoles por la tarde empecé a sentir contracciones, aún suaves y espaciadas pero mi esposo y yo decidimos ya no esperar más, no queríamos correr riesgos de que la nena descienda más. Programamos la cesárea para las 8 de la mañana del día siguiente.

Cuántos nervios esa noche! La pañalera lista, lo que yo necesitaría en el hospital listo pero la que no terminaba de alistarse psicológicamente era yo: mi nena ya viene y viene por cesárea, los riesgos, la cortada, la anastesia, la cosida y la recuperación. La nena ya viene, la fecha tan esperada estaba a la puerta y yo imaginándome su carita, como sería?

Llegamos al hospital a las 7 como indicó la doctora para que tuvieran tiempo de preparame. Era una clínica religiosa privada, creo que eso influyó en que el trato sea bastante humanista. Las enfermeras y en general el equipo médico me hicieron sentir muy bien.

Entré solita a la sala de preparación pues mi esposo se habia ido a hacer los tramites de ingreso. Una enfermera me puso un suero y una sonda para drenar la orina durante la operación. Eso dolió y a partir de ahí me puse a llorar por los nervios, pero la enfermera me pidió que me calmara y me iba explicando paso a paso todo lo que hacía y por qué. Me vendaron las piernas, me pusieron la bata, me rasuraron "ahí", y caminando me llevaron al quirófano. Por cierto, súper incómodo caminar con esa bendita sonda entre las piernas... Oish!

Llegó el anastesista, un tipo joven que en un principio no me dio confianza pero en cuanto me habló y me explicó cómo se ponía la epidural me tranquilizó por su tono seguro y a la vez me horrorizó saber lo que me iban a hacer. Mi doctora que para eso ya había llegado me miró a los ojos y me dijo: "vamos a hacer esto juntas, todo saldrá bien, no llores más que después puedes tener complicaciones". Es que mis nervios! oish! ver tanto aparato médico, agujas, cuchillos, batas, la maldita sonda que molestaba, mis piernas inmovilizadas y mi esposo no estaba ahi!!Donde está mi esposo? Ahi viene, me dijo la doctora.

Debo decir que en verdad ni sentí como me pusieron la agujota esa, la doc me ayudó a encorvarme y sentí un ligero pinchazo y la voz del doctor diciendome "ya está" "eso es todo? ni senti". Manitos de ángel había tenido ese doctor.

Me acosté, me extendieron los brazos, me levantaron un poco la cabeza. Llegó mi esposo con el traje azulito y sentí un gran alivio excepto porque la posición me estaba sofocando.

- Amor, háblame de algo
- De qué?
- No sé, de cualquier cosa... de esas historias de cómics que siempre me cuentas.
- No se me viene ninguna a la cabeza orita! (pobre, también estaba nervioso, sólo que trataba de no demostrarlo)
- Ya empezaron?
- (Se levantó un poquito, miró y regresó con cara de "lo he visto todo") Si, ya empezaron, acabo de ver tu útero.
- Señor, quédese sentado!
- Ok
- Oish!

Pensé que sentiría cuando me cortaran o por lo menos un cosquilleo pero nada, solo sabía que ya me habían cortado por medio ver al equipo médico como iba y venía. Al rato escucho un llantito, pero no era claro, como de alguien atrapado.

- Ahi viene ya - dijo la doc.

Un par de segundos después el llanto se hizo más claro y llegó a ser un fuerte grito, ese llanto de bebé que solo escuchas una vez en la vida: el anuncio de su llegada con toda la fuerza de sus pulmoncitos. Era un llanto completamente diferente a cualquiera de los muchos que escuché después, este tenía un tonito único, como que mi bebé viniera gritando "por qué me sacaron!? ahora ya estoy aquí y me haré escuchar! donde está mi mamá?!"

Unas lágrimas cayeron por mis mejillas, pude ver a mi nena y no era como me la había imaginado, era mejor! Pasé meses pensando en su carita si sería parecida a mi o a su papá, pero ahí estaba pareciéndose a ella sola, única como es. Solo una madre podría mirar a su bebé recién salido del horno, aún sucio, ensangrentado y ver la belleza en todo aquello.

Así la vi, así la amé más. El segundo preciso que quedó marcado por el resto de mi vida y siempre recordaré.

La doctora me la acercó un poco, mi esposo le tomó fotos (lamentablemente, se me perdieron en un celu que se me robaron) y se la llevaron.

- Amor, por favor, anda con ella, que esté bien, llévale la ropita... - para eso mi esposo ya se estaba levantando corriendo atrás de su hija que iba en brazos de la pediatra.

El resto de la operación tendría que ser aburrido, supuse yo, pero debido al llanto mi nariz había empezado a taparse, y yo sin poder mover la cabeza o manos para acomodarme y poder respirar mejor. Empecé a desesperarme: "doctor, no puedo respirar!" "ya ve, eso le pasa por estar llorando... calmese, ya le vamos a acomodar".

Pero me desesperé, sentí la garganta seca, me dieron naúseas, sentía que quería vomitar... no sé qué más pasó porque yo seguía diciendo que no podía respirar y al rato me dormí. No sé cómo me sacaron del quirófano, mi esposo me contó después que el regresó y me vio como desmayada con los ojos abiertos y que me estaban pasando de una cama a otra. Lo siguiente que recuerdo es medio despertar en una sala de recuperación temblando terriblemente y ver un alma caritativa que se acercaba a arroparme mientras yo caía en un profundo sueño.

Me desperté horas después en esa misma sala donde no había nadie. No sabía si llamar a alguien o qué, me preguntaba por mi nena: donde estaría? tendría hambre? se habría dormido? mi familia la habría visto ya?

Al rato llegó una enfermera a ver si ya había despertado yo, me quitó las vendas de las piernas y me revisó a ver si me podía mover y tal. Me ayudó a cambiarme de ropa, quitarme la bata de operación y ponerme una mía. La mejor noticia que me dio fue cuando me dijo que mi nena estaba bien, que el chequeo que le hizo la pediatra estaba todo normal y que se había quedado dormidita en el cunero pero que ya estaba por despertar y me la traería para que le diera de comer.

Hermosa imagen de mi nenita toda vestida de rosa, con su gorrito y guantes. Pequeñita y frágil. La pusieron a mi lado e intentamos la lactancia por primera vez, creo que eso será otro post. Por lo pronto, esta fue la historia de cuando nació mi nena hace tres años ya, y nací yo como madre suya.