miércoles, 1 de agosto de 2018

A mi hija le gusta un niño

Así, de sopetón, resulta que mi hija de 7 años me cuenta que le gusta un niño.

¿Como carajos se supone que una debe reaccionar ante una emoción tan infantil y pura como esa?

A ver.. empecemos desde el principio.

Todo comenzó ayer mientras hacían las tareas con su papá. Neto le dijo que había un niño de nombre CX que le había pegado por cogerle las cosas de su lonchera. Entonces, sale Ely en defensa del mencionado niño diciendo que no era él sino otro que llamaremos MX. Y era con tal entusiasmo que defendía a CX, hasta que se le salió.

- No! CX no te pega, Neto. CX es lindo y me presta cosas.

- Ok. Ely... hay algo que quieras contarme?

La carita de Ely se transformó al instante. Puso esa sonrisita de complicidad como quien busca a una amiga. Si hay algo que me agrada de la relación que tenemos ella y yo es que nos contamos cosas, nos reímos, nos divertimos. Es una pequeña mujercita que pasa esparciendo gotitas de alegría a su alrededor.

- Mami, quiero contarte algo (y se sienta en mis piernas)

- Dime

- Ese niño me gusta, es muy bonito y hace cosas buenas. Hoy me prestó su lápiz, porque te olvidaste de enviarme uno.

- Ah.. pero yo no me olvidé. Tú tenías que guardarlo.

- Bueno, pero no tenía lápiz y él me prestó uno. Y me dijo que te pregunte algo

(Yo con los ojos como platos) - Qué quiere que me preguntes?

- Es que dice que me quiere regalar una muñeca Barbie y quiere saber si te vas a enojar por eso.

- Ok, Ely. Pues, un niño no tiene por qué regalarte cosas porque él no es quien las compra sino sus padres. Sólo los padres les hacen regalos a sus hijos. Por lo demás, dale las gracias por prestarte el lápiz.

La conversación quedó ahí. No sé si fue una buena respuesta o no, pero Ely se fue satisfecha, como quien se ha desahogado y no siente más un peso en su corazón. Seguramente, le llevó mi respuesta al niño.

Obviamente, al papá casi le da un infarto y casi pude escuchar el "crack" en su corazón cuando Ely dijo que le gustaba ese niño. Luego, conversando entre él y yo, entendí que son sus celos de padre que él no esperaba que empezaran tan pronto.

- No es necesario preocuparse. Es algo natural y hay que manejarlo como tal. Sin exagerar, sin aplaudirselo y tampoco regañándola. Simplemente hay que enseñarle cómo se manejan estas situaciones de acuerdo a su edad - le dije.

De nuevo, no sé si habrá sido la respuesta correcta, pero es como pienso manejar el tema. Tengo un profundo temor a equivocarme con esto, pero sí sé que quiero manejarlo muy diferente a cómo lo hicieron conmigo. Quiero que sepa que conmigo puede contar, no como alcahueta, sino para orientarla. Debe ser complicado para ella darse cuenta que un niño en particular llamó su atención, pero me agrada saber que haya sido porque "hace cosas buenas".

Son tantos aspectos en los que los padres debemos guiar a nuestros hijos a lo largo de su vida, que ahora me doy cuenta... esto es un cuento de nunca acabar!

Como hemos cambiado

Desde hace unos días tengo en la cabeza el tema de cómo han cambiado nuestras costumbres, particularmente en el caso de la forma como vemos televisión ahora y como lo hacíamos antes.

¿Por qué traigo este tema a este blog? Porque todo parte de una conversación que tuve con mi nena, en la que me di cuenta que ella ahora tiene tantas opciones para escoger lo que ve que no entiende como pudimos nosotros sobrevivir cuando éramos niños y teníamos que soportar lo que los canales de televisión quisieran presentarnos.

Recuerdo aquella época cuando era niña (en los 90's), que yo pasaba poco tiempo frente a la tv porque la mayoría de los programas que transmitían no me interesaban, excepto por la hora que daban los dibujos animados de la Warner Bros. que siempre fueron mis favoritos. Eso, y una que otra serie familiar que me permitían ver con mis hermanos en la noche: La niñera, Un hogar casi perfecto, Paso a paso entre las que recuerdo.

Cabe recalcar que yo de niña no crecí con el servicio de televisión por cable, así que mis únicas opciones eran los canales nacionales y la pésima calidad de producción que siempre ha tenido la televisión ecuatoriana: programas de farándula y concursos (Chispazos, Haga negocio conmigo, A todo dar) donde el atractivo eran las modelos casi en calzones bailando los ritmos de moda.

Nunca faltaba la novela de las 8:30 de la noche, después del noticiero. En  mi caso siempre fue la novela brasileña del momento (que era lo menos peor, entre la cantidad de novelas venezolanas y mexicanas que transmitían otros canales y que también son malísimas) donde mi mamá y mi abuela se adueñaban del televisor y todos nos sentábamos a verla; cuando salía alguna escena de sexo o violencia, mi abuela tapaba mis ojos.

Las noches de películas eran algo especial. Generalmente, alguno de mis hermanos mayores traían alquilada una película para ver en el VHS! Oh, esos tiempos donde se alquilaban las películas. Qué cambio con el Netflix de ahora, que uno se aburre de tener que escoger algo.

Y así es como paso a darme cuenta de la infinidad de opciones que tienen para ver los niños de ahora. Empezando por la televisión por cable, que está presente ahora en casi todos los hogares, con canales dedicados sólo a series infantiles, algunas muy positivas y otras, no tanto.

En nuestra casa no tenemos antena de televisión, ni tv por cable. Sólo tenemos internet y todo lo que vemos en el televisor viene directamente de YouTube, Netflix o descargado de alguna página.

Ahora cualquier persona con una cámara aparece en televisión. Recuerdo cuando era niña que ver el rostro de alguien conocido en la pantalla era un evento! Ahora cualquiera hace vídeos y lo sube a su canal, tiene cientos de suscriptores por hacer cosas tan ínfimas como abrir un juguete nuevo y crear historias con ellos. A los niños les fascina este tipo de canales.

Otro tipo de canales en YouTube: los que juegan video juegos y suben sus logros. Otros que se dedican a dar sus comentarios sobre una película o trailer recién estrenado (los First Reactions). Los canales de maquillaje, manualidades, tutoriales desde como hacer una casa de cartón hasta una de verdad. Canales de ejercicios, bailoterapia, nutrición, cocina... cualquiera puede tener un canal! No hace falta ir a un estudio de televisión y que te aprueben el contenido de tu idea. Ya no hace falta ni siquiera ser adulto para tener tu propio show.

Infinita variedad que nos abre el internet y que gracias a eso, los niños de ahora no sabrán lo que era tener que esperar una hora determinada para tu programa favorito. Ahora sólo tienen que prender la pantalla y escoger entre las opciones que le presentan, y que dicho sea de paso, la misma aplicación va guardando sus favoritos para presentárselas en primer lugar cuando hay algo nuevo. Y así es como alimentamos a miles de YouTubers alrededor del mundo.

Creo que esto tiene su lado positivo y su lado negativo, como todo. Tener opciones siempre es bueno, sobre todo cuando en los canales siguen pasando las mismas porquerías y peores. Alrededor del mundo hay mucha gente con buenas ideas, canales de ciencia, experimentos para niños y otros por el estilo. Por el lado negativo, tenemos que precisamente porque esos contenidos no son regulados por nadie y que los niños son susceptibles a cualquier cosa que le presenten si simplemente se ve bonita.

Como padres, nuestra tarea será regular las horas que pasan frente al tv y vigilar los contenidos que ven. En lo personal, preferiría que tomen un libro, como yo lo hacía a esa edad, y que se vayan a leer algo productivo. Lamentablemente, la lectura no resulta tan atractiva como alguna aplicación interactiva en una tablet o celular, que será otro tema para otra entrada.

martes, 5 de junio de 2018

Quesito de mar

Contaba mi madre, que con las cosas que ella había escuchado de sus pequeños, podría escribir un libro. Muchas veces la he escuchado decir que a ella le hubiera encantado tener la tecnología que tenemos ahora, para tener esa facilidad de grabar en video o tomar cientos de fotos y atesorar esos momentos en algo más que la memoria.

Personalmente, no soy de andar todo el día con la cámara y publico pocas fotos. Pero así también, muchas veces quiero disfrutar de las tecnologías para compartir aquellos pequeños momentos que me hacen sonreir.

Como muchas noches, hoy he tenido una de esas conversaciones con Ely donde ella me habla de todo lo que ocurre en su cabecita. Siempre es entretenido. Ahora que se expresa mejor, me cuenta historias que salen de su cabeza, lo que ha aprendido ese día en la escuela, lo que ha visto en televisión y/o su propia interpretación de las cosas, como hoy.

Empieza una guerra de ppprrrr 😝 entre Ely y Neto. A mi, que no me gusta que hagan eso, les pregunto de donde lo aprendieron.

- Sale en Bob Esponja
- Oh! La esponja (con lo bien que me cae ese bicho *sarcasmo*)
- Mami, Bob Esponja es una esponja como las de lavar platos?
- Ehm, sí, más o menos así.
- Ah! Yo pensé que era un quesito de mar, porque es amarillo y tiene huequitos!

Adoro esa inocencia!

miércoles, 30 de mayo de 2018

A mi “pequeña” sobrina en sus 15 años

Tú no lo viviste, pero tu mamá y yo éramos muy unidas. Cuando yo era niña y ella tenía tu edad, conversaba muchísimo conmigo cada noche. Me contaba sus anécdotas, sus sueños, sus ilusiones y tantas cosas que compartimos. Hoy la vida nos ha puesto lejos, no tuve la oportunidad de ser parte de esta faceta suya como madre, pero siempre en mi corazón ustedes están presentes.

Es por esto que el cariño que te tengo, quizás nunca te lo haya podido expresar tanto. No he llegado a conocerte como hubiera querido. No he podido ser la tía cool que quería ser para ti (después de todo, eres mi primera sobrina!). Pero eso no quita que me preocupe por ti, que te quiera mucho y que quiera enseñarte un poco de mi vida, porque como tan sabiamente me decía tu madre: el sabio experimenta en cabeza ajena (valga la redundancia).

Hoy cumples 15 años, exactamente la mitad de lo que tengo yo ahora (qué vieja que estoy!) y sé bien que esta época está llena de sueños, ilusiones… y también de desilusiones que te arrancarán más de una lágrima. Mija, es parte de la vida y lo único que puedo aconsejarte yo, es que de cada lágrima tuya saques una lección, y que cuando derrames una, te asegures de que sea por algo que realmente valga la pena. De otra forma, haz de tripas corazón, límpiala y sigue adelante, que lo mejor está por venir… y no tienes ni idea de qué te espera.

A los 15 años es tan fácil ver como si cualquier herida pudiera derrumbar tu mundo en un segundo, pero yo te digo que no es así. Vas a vivirlo intensamente, porque esta es la edad para ello. Aprenderás y un día, cuando tengas mi edad, quizás leas esta carta y dirás que tenía razón.

Mira siempre adelante, pequeña. Aprende a conocerte y conocer a los demás. Sólo así te darás cuenta de lo que vas a querer realmente para tu vida. Confía en tu corazón, él te llevará lejos; pero cuando te sientas perdida, confía en los mayores que queremos lo mejor para ti y te aconsejaremos con la sabiduría que nos permitan nuestros años y nuestra experiencia. Dicen que la experiencia no es un accidente, y yo creo que es un conjunto de ellos (jeje).

Sonríe y sé feliz. Como siempre le digo yo a mi hijita: Promete que serás feliz, te pones muy guapa al reír; y así, sólo así quiero recordarte. Así, adelante. Así, vida mía, ahora te toca a ti seguir nuestro viaje.

Feliz cumpleaños, mi pequeña. Siempre te diré pequeña aunque seas 2 veces más alta que yo (quien no?). En este y todos los días de tu vida, deseo para ti luz y alegría. Que tu sonrisa no se apague jamás.

Te dejo con una canción que, cuando tenía tu edad, me gustaba mucho, pero no la terminé de entender hasta ahora. Espero que te guste.

Cuando era pequeño me enseñaron
A perder la inocencia gota a gota
Qué idiotas!

Cuando fui creciendo aprendí
A llevar como escudo la mentira
Qué tontería!

De pequeño me enseñaron a querer ser mayor
De mayor quiero aprender a ser pequeño
Así cuando cometa otra vez el mismo error
Quizás no me lo tengas tan en cuenta

Me atrapó el laberinto del engaño
Con alas de seda me escapé
Para no volver

Cerca de las nubes como en sueños
Descubrí que a todos nos sucede
Lo que sucede

De pequeño me enseñaron a querer ser mayor
De mayor quiero aprender a ser pequeño
Así cuando cometa otra vez el mismo error
Quizás no me lo tengas tan en cuenta.

martes, 22 de mayo de 2018

Influencias

Esta es una de las pocas noches que decido sentarme en la computadora de la casa, según yo a trabajar, pero no podía dejar pasar la oportunidad de contar una pequeña anécdota que ocurrió hace unos minutos.

Como sabrán, soy ingeniera civil y entre los pequeños trabajitos que tengo, me dedico a diseñar casas. Ely ha sido testigo del trabajo que mi esposo y yo realizamos casi todos los días. Cuando a ella le preguntan a qué se dedican papá y mamá, ella dice que nosotros dibujamos casas.

Y es así como el día de ayer tuve unos clientes que venían por un diseño. Da la casualidad que son amigos nuestros y pues, como no dispongo oficina propia, debí recibirlos en mi casa. Empezamos a conversar sobre la casa que querían y viene Ely con su cuaderno de dibujo.

- Mira - le dice a la señora - esta es una cama de dos pisos, y por aquí (señalando un tobogán) se baja. Cada cama tiene su tobogán.

- Y donde van los juguetes? - pregunta el señor, encantado de ver sus dibujitos.

- Aquí (señala un anaquel que también dibujó) van los legos, los libros y los juguetes.

Mis amigos/clientes quedaron encantados con ella, ya que también tienen hijos un poco menores que los míos, le agradecieron sus ideas y le dijeron que van a considerarlas para los cuartos de sus niños.

Hoy pues, estoy aquí sentada frente al computador diseñando la casa en cuestión, cuando viene Ely.

- Mami, esa es la casa de la piscina?

- Si, corazón

- Y donde está mi cama de dos pisos y los toboganes?

- Ehm... pues todavía no los he puesto...

- Pero no te olvides. Pones toboganes y columpios. Y si quieres ver mis dibujos, están en mi cuaderno que está allá (señalando)

- 😅 Ok, Ely.. lo tendré en cuenta. Ya a dormir!

Adoro a mi nena, y no es la primera vez que la veo dibujar lo que para ella vendrían a ser planos de construcción. He visto varios dibujos suyos donde pone varias partes de casas y luego con flechas indica como armarlos. Una casa en un árbol, las ventanas redondas, los toboganes y los columpios...

No pude evitar preguntarme si en un futuro esta nena va a ser ingeniera como yo, arquitecta, diseñadora de interiores... o quién sabe qué querrá ser! Lo único que sé es que si ella hace estas cosas ahora, debe ser porque la hemos influenciado de una u otra forma. Sin querer y sin proponérnoslo, ella sólo ha visto el gusto con el que hacemos nuestro trabajo y quiere imitarnos.

Es así como enseñamos a nuestros hijos: a través del ejemplo. Teniendo esto en cuenta, he decidido que le enseñaré a ser feliz y a amar lo que haga. Creo que es la mejor enseñanza que le puedo dejar a mi hija.

PD: También le estamos enseñando a amar la buena música. Ahora mi nena pasa cantando canciones de Queen: Somebody to love y Bohemian Rhapsody 😁

jueves, 17 de mayo de 2018

De niñeras y leyes laborales

Tal como les había dicho en la entrada anterior, tenía pendiente contar la última historia sobre experiencias de terror que he tenido con empleadas domésticas. He sido empleadora doméstica desde hace 7 años aproximadamente y tuve experiencias de todo tipo... pero esta última ha sido la peor y quiero compartirla.

Se trata de una señora que estuvo 4 años trabajando conmigo en mi casa, a quien di mi entera confianza. Pero al final, debido a la situación económica que atravesamos mi esposo y yo, no podíamos seguir empleándola ya que el gasto era muy fuerte, aunque trabajara solo medio tiempo. Es por esto que decidimos conversar con ella y le ofrecimos un acuerdo con una LIQUIDACIÓN JUSTA (calculada incluso con un Inspector de Trabajo). La idea del acuerdo era que si a ella le parecía bien se retiraba con su liquidación, y si no seguiría con su trabajo normalmente.


Un poco a regañadientes, lo aceptó y hasta firmó aquel papel que redacté, con los valores revisados por el Ministerio de Trabajo, pero sin firmas o sellos de ellos (error No. 1). Pero vino alguien a meterle la idea de que podía demandarme como que la hubiera despedido intempestivamente y que podría sacarme una muy mayor cantidad de dinero. Y eso hizo.


Quizás porque aun soy joven, confiaba mucho en ella y porque era un contrato verbal, en todo ese tiempo que trabajó conmigo jamás se me ocurrió hacerle firmar un recibo de pago a la señora (error No. 2 y el más grave). Yo sé que hice todo correcto, siempre le di todos los beneficios de ley, incluso cuando la gente cercana me decía que le pagaba demasiado. Le di afiliación al seguro social, vacaciones, décimos, fondos de reserva, hasta canasta navideña... y así es como me paga: MINTIENDO DESCARADAMENTE frente a un juez diciendo que jamás le pagué nada de eso.


Claro, pude refutar algunas de sus demandas con pruebas, ya que los pagos obligatorios al IESS los hice siempre por medios electrónicos, de lo cual queda registro; pero de nuevo, por no hacer firmar recibos, la sentencia del juicio me obliga a pagarle una cantidad que aunque es menos de lo que demandó, sigue siendo descomunal para mis bolsillos, que se refiere al pago de vacaciones y décimos durante 4 años, como que nunca se los hubiera pagado.


Las leyes laborales no favorecen al empleador, sino al empleado siempre y así esta escrito en el Código de Trabajo. Esto hace que se satanice a todos los empleadores como abusivos, sapos que solo buscan pagar menos y ganar mas, explotadores y tantas cosas mas, y que casos hay, pero también habemos empleadores honestos, que queremos hacer las cosas bien y necesitamos protección ante gente como ésta que pretende arreglarse la vida con nuestros errores.


El Código de Trabajo mismo indica que en el caso del servicio doméstico, el empleador NO PERSIGUE FINES DE LUCRO, es decir, no tenemos ninguna ganancia o producción alguna por darle empleo a alguien. Merecemos esto? Darle todo el dinero que pida el empleado aun cuando nosotros pasamos por una crisis económica solo por haber olvidado algo como un papel cuando se suponía que trabajábamos en confianza?


Sobre la persona que me demandó, debo decir que aunque los primeros años trabajó muy bien, al final no lo hizo: faltaba constantemente y sin previo aviso, no acataba las disposiciones que se le daban, y otras faltas más que me las aguanté sólo porque sabía que si la despedía, debía pagarle una indemnización que no estaba a mi alcance. Así que cuando ya no se pudo más, quise buscar el medio menos conflictivo y más justo para salir de esto, sin perjudicarla ni a ella ni a mí. Sin embargo, lo que me hizo fue como una puñalada para mí, sólo por el interés del dinero que se le metió entre ceja y ceja.

Soy inexperta, lo se. Fui ilusa y tonta, también lo aprendí ya. Pero si de esto alguien mas aprende, no habrá sido en vano.


miércoles, 2 de mayo de 2018

Volviendo al ruedo

Poquito a poco, y sin querer, caí en lo que no quería caer. Hoy he revisado desde la primera entrada de este blog y había dicho que no lo abandonaría... pero caí. Es tan fácil dejarse llevar: el trabajo, los niños, las deudas, la vida adulta... todo esto me ha dejado encerrada en un mar de estrés interminable.

Hace unos días, conversando con mi esposo, llegamos a la conclusión de que escribir siempre ha sido mi catarsis, mi forma de expresarme y dejar ir los sentimientos negativos. Es por esto que he decidido retomar mi blog, con los mismos contenidos de siempre: la experiencia de ser madre.

Las cosas han cambiado mucho por aquí. Sigo siendo servidora pública, mi esposo sin trabajo desde hace años ahora se hace cargo de los niños, ya que tuvimos la mala suerte de tener una empleada doméstica ingrata que al irse nos dejó demandados y con una deuda que no podemos pagar (tema del que ya les contaré con detalle para que no paguen piso como yo. Spoiler: la tipa es una ladrona, nosotros fuimos las víctimas).

Entre las cosas bonitas, los niños han crecido. Ely tiene 7 años ahora y Neto 5. La crianza no ha sido cosa fácil. Con Neto hemos tenido que pasar por varias terapias de lenguaje para que supere su habla disfásica que tiene (otro tema para contarlo más adelante a detalle). Ely da guerra en la escuela; esto de aprender a leer y escribir ha sido un trabajo incansable.

La vida de adultos no da tregua: conseguir una casa, un trabajo para mi esposo, una buena escuela para los niños. Perdimos el carro, la empleada doméstica nos dejó en la quiebra. Nos hemos caído pero juntos de la mano, nos tratamos de levantar.

Ser adultos no es sencillo y tener dos vidas a cargo, mucho menos. Pero como dice mi pilar de fortaleza (mi esposo): ¿Qué hacemos cuando tenemos el peso del mundo encima? Nos paramos fuerte para aguantar.

Fortaleza siempre, amigos! He vuelto!

A mi hija le gusta un niño

Así, de sopetón, resulta que mi hija de 7 años me cuenta que le gusta un niño. ¿Como carajos se supone que una debe reaccionar ante una em...