martes, 5 de junio de 2018

Quesito de mar

Contaba mi madre, que con las cosas que ella había escuchado de sus pequeños, podría escribir un libro. Muchas veces la he escuchado decir que a ella le hubiera encantado tener la tecnología que tenemos ahora, para tener esa facilidad de grabar en video o tomar cientos de fotos y atesorar esos momentos en algo más que la memoria.

Personalmente, no soy de andar todo el día con la cámara y publico pocas fotos. Pero así también, muchas veces quiero disfrutar de las tecnologías para compartir aquellos pequeños momentos que me hacen sonreir.

Como muchas noches, hoy he tenido una de esas conversaciones con Ely donde ella me habla de todo lo que ocurre en su cabecita. Siempre es entretenido. Ahora que se expresa mejor, me cuenta historias que salen de su cabeza, lo que ha aprendido ese día en la escuela, lo que ha visto en televisión y/o su propia interpretación de las cosas, como hoy.

Empieza una guerra de ppprrrr 😝 entre Ely y Neto. A mi, que no me gusta que hagan eso, les pregunto de donde lo aprendieron.

- Sale en Bob Esponja
- Oh! La esponja (con lo bien que me cae ese bicho *sarcasmo*)
- Mami, Bob Esponja es una esponja como las de lavar platos?
- Ehm, sí, más o menos así.
- Ah! Yo pensé que era un quesito de mar, porque es amarillo y tiene huequitos!

Adoro esa inocencia!

miércoles, 30 de mayo de 2018

A mi “pequeña” sobrina en sus 15 años

Tú no lo viviste, pero tu mamá y yo éramos muy unidas. Cuando yo era niña y ella tenía tu edad, conversaba muchísimo conmigo cada noche. Me contaba sus anécdotas, sus sueños, sus ilusiones y tantas cosas que compartimos. Hoy la vida nos ha puesto lejos, no tuve la oportunidad de ser parte de esta faceta suya como madre, pero siempre en mi corazón ustedes están presentes.

Es por esto que el cariño que te tengo, quizás nunca te lo haya podido expresar tanto. No he llegado a conocerte como hubiera querido. No he podido ser la tía cool que quería ser para ti (después de todo, eres mi primera sobrina!). Pero eso no quita que me preocupe por ti, que te quiera mucho y que quiera enseñarte un poco de mi vida, porque como tan sabiamente me decía tu madre: el sabio experimenta en cabeza ajena (valga la redundancia).

Hoy cumples 15 años, exactamente la mitad de lo que tengo yo ahora (qué vieja que estoy!) y sé bien que esta época está llena de sueños, ilusiones… y también de desilusiones que te arrancarán más de una lágrima. Mija, es parte de la vida y lo único que puedo aconsejarte yo, es que de cada lágrima tuya saques una lección, y que cuando derrames una, te asegures de que sea por algo que realmente valga la pena. De otra forma, haz de tripas corazón, límpiala y sigue adelante, que lo mejor está por venir… y no tienes ni idea de qué te espera.

A los 15 años es tan fácil ver como si cualquier herida pudiera derrumbar tu mundo en un segundo, pero yo te digo que no es así. Vas a vivirlo intensamente, porque esta es la edad para ello. Aprenderás y un día, cuando tengas mi edad, quizás leas esta carta y dirás que tenía razón.

Mira siempre adelante, pequeña. Aprende a conocerte y conocer a los demás. Sólo así te darás cuenta de lo que vas a querer realmente para tu vida. Confía en tu corazón, él te llevará lejos; pero cuando te sientas perdida, confía en los mayores que queremos lo mejor para ti y te aconsejaremos con la sabiduría que nos permitan nuestros años y nuestra experiencia. Dicen que la experiencia no es un accidente, y yo creo que es un conjunto de ellos (jeje).

Sonríe y sé feliz. Como siempre le digo yo a mi hijita: Promete que serás feliz, te pones muy guapa al reír; y así, sólo así quiero recordarte. Así, adelante. Así, vida mía, ahora te toca a ti seguir nuestro viaje.

Feliz cumpleaños, mi pequeña. Siempre te diré pequeña aunque seas 2 veces más alta que yo (quien no?). En este y todos los días de tu vida, deseo para ti luz y alegría. Que tu sonrisa no se apague jamás.

Te dejo con una canción que, cuando tenía tu edad, me gustaba mucho, pero no la terminé de entender hasta ahora. Espero que te guste.

Cuando era pequeño me enseñaron
A perder la inocencia gota a gota
Qué idiotas!

Cuando fui creciendo aprendí
A llevar como escudo la mentira
Qué tontería!

De pequeño me enseñaron a querer ser mayor
De mayor quiero aprender a ser pequeño
Así cuando cometa otra vez el mismo error
Quizás no me lo tengas tan en cuenta

Me atrapó el laberinto del engaño
Con alas de seda me escapé
Para no volver

Cerca de las nubes como en sueños
Descubrí que a todos nos sucede
Lo que sucede

De pequeño me enseñaron a querer ser mayor
De mayor quiero aprender a ser pequeño
Así cuando cometa otra vez el mismo error
Quizás no me lo tengas tan en cuenta.

martes, 22 de mayo de 2018

Influencias

Esta es una de las pocas noches que decido sentarme en la computadora de la casa, según yo a trabajar, pero no podía dejar pasar la oportunidad de contar una pequeña anécdota que ocurrió hace unos minutos.

Como sabrán, soy ingeniera civil y entre los pequeños trabajitos que tengo, me dedico a diseñar casas. Ely ha sido testigo del trabajo que mi esposo y yo realizamos casi todos los días. Cuando a ella le preguntan a qué se dedican papá y mamá, ella dice que nosotros dibujamos casas.

Y es así como el día de ayer tuve unos clientes que venían por un diseño. Da la casualidad que son amigos nuestros y pues, como no dispongo oficina propia, debí recibirlos en mi casa. Empezamos a conversar sobre la casa que querían y viene Ely con su cuaderno de dibujo.

- Mira - le dice a la señora - esta es una cama de dos pisos, y por aquí (señalando un tobogán) se baja. Cada cama tiene su tobogán.

- Y donde van los juguetes? - pregunta el señor, encantado de ver sus dibujitos.

- Aquí (señala un anaquel que también dibujó) van los legos, los libros y los juguetes.

Mis amigos/clientes quedaron encantados con ella, ya que también tienen hijos un poco menores que los míos, le agradecieron sus ideas y le dijeron que van a considerarlas para los cuartos de sus niños.

Hoy pues, estoy aquí sentada frente al computador diseñando la casa en cuestión, cuando viene Ely.

- Mami, esa es la casa de la piscina?

- Si, corazón

- Y donde está mi cama de dos pisos y los toboganes?

- Ehm... pues todavía no los he puesto...

- Pero no te olvides. Pones toboganes y columpios. Y si quieres ver mis dibujos, están en mi cuaderno que está allá (señalando)

- 😅 Ok, Ely.. lo tendré en cuenta. Ya a dormir!

Adoro a mi nena, y no es la primera vez que la veo dibujar lo que para ella vendrían a ser planos de construcción. He visto varios dibujos suyos donde pone varias partes de casas y luego con flechas indica como armarlos. Una casa en un árbol, las ventanas redondas, los toboganes y los columpios...

No pude evitar preguntarme si en un futuro esta nena va a ser ingeniera como yo, arquitecta, diseñadora de interiores... o quién sabe qué querrá ser! Lo único que sé es que si ella hace estas cosas ahora, debe ser porque la hemos influenciado de una u otra forma. Sin querer y sin proponérnoslo, ella sólo ha visto el gusto con el que hacemos nuestro trabajo y quiere imitarnos.

Es así como enseñamos a nuestros hijos: a través del ejemplo. Teniendo esto en cuenta, he decidido que le enseñaré a ser feliz y a amar lo que haga. Creo que es la mejor enseñanza que le puedo dejar a mi hija.

PD: También le estamos enseñando a amar la buena música. Ahora mi nena pasa cantando canciones de Queen: Somebody to love y Bohemian Rhapsody 😁

jueves, 17 de mayo de 2018

De niñeras y leyes laborales

Tal como les había dicho en la entrada anterior, tenía pendiente contar la última historia sobre experiencias de terror que he tenido con empleadas domésticas. He sido empleadora doméstica desde hace 7 años aproximadamente y tuve experiencias de todo tipo... pero esta última ha sido la peor y quiero compartirla.

Se trata de una señora que estuvo 4 años trabajando conmigo en mi casa, a quien di mi entera confianza. Pero al final, debido a la situación económica que atravesamos mi esposo y yo, no podíamos seguir empleándola ya que el gasto era muy fuerte, aunque trabajara solo medio tiempo. Es por esto que decidimos conversar con ella y le ofrecimos un acuerdo con una LIQUIDACIÓN JUSTA (calculada incluso con un Inspector de Trabajo). La idea del acuerdo era que si a ella le parecía bien se retiraba con su liquidación, y si no seguiría con su trabajo normalmente.


Un poco a regañadientes, lo aceptó y hasta firmó aquel papel que redacté, con los valores revisados por el Ministerio de Trabajo, pero sin firmas o sellos de ellos (error No. 1). Pero vino alguien a meterle la idea de que podía demandarme como que la hubiera despedido intempestivamente y que podría sacarme una muy mayor cantidad de dinero. Y eso hizo.


Quizás porque aun soy joven, confiaba mucho en ella y porque era un contrato verbal, en todo ese tiempo que trabajó conmigo jamás se me ocurrió hacerle firmar un recibo de pago a la señora (error No. 2 y el más grave). Yo sé que hice todo correcto, siempre le di todos los beneficios de ley, incluso cuando la gente cercana me decía que le pagaba demasiado. Le di afiliación al seguro social, vacaciones, décimos, fondos de reserva, hasta canasta navideña... y así es como me paga: MINTIENDO DESCARADAMENTE frente a un juez diciendo que jamás le pagué nada de eso.


Claro, pude refutar algunas de sus demandas con pruebas, ya que los pagos obligatorios al IESS los hice siempre por medios electrónicos, de lo cual queda registro; pero de nuevo, por no hacer firmar recibos, la sentencia del juicio me obliga a pagarle una cantidad que aunque es menos de lo que demandó, sigue siendo descomunal para mis bolsillos, que se refiere al pago de vacaciones y décimos durante 4 años, como que nunca se los hubiera pagado.


Las leyes laborales no favorecen al empleador, sino al empleado siempre y así esta escrito en el Código de Trabajo. Esto hace que se satanice a todos los empleadores como abusivos, sapos que solo buscan pagar menos y ganar mas, explotadores y tantas cosas mas, y que casos hay, pero también habemos empleadores honestos, que queremos hacer las cosas bien y necesitamos protección ante gente como ésta que pretende arreglarse la vida con nuestros errores.


El Código de Trabajo mismo indica que en el caso del servicio doméstico, el empleador NO PERSIGUE FINES DE LUCRO, es decir, no tenemos ninguna ganancia o producción alguna por darle empleo a alguien. Merecemos esto? Darle todo el dinero que pida el empleado aun cuando nosotros pasamos por una crisis económica solo por haber olvidado algo como un papel cuando se suponía que trabajábamos en confianza?


Sobre la persona que me demandó, debo decir que aunque los primeros años trabajó muy bien, al final no lo hizo: faltaba constantemente y sin previo aviso, no acataba las disposiciones que se le daban, y otras faltas más que me las aguanté sólo porque sabía que si la despedía, debía pagarle una indemnización que no estaba a mi alcance. Así que cuando ya no se pudo más, quise buscar el medio menos conflictivo y más justo para salir de esto, sin perjudicarla ni a ella ni a mí. Sin embargo, lo que me hizo fue como una puñalada para mí, sólo por el interés del dinero que se le metió entre ceja y ceja.

Soy inexperta, lo se. Fui ilusa y tonta, también lo aprendí ya. Pero si de esto alguien mas aprende, no habrá sido en vano.


miércoles, 2 de mayo de 2018

Volviendo al ruedo

Poquito a poco, y sin querer, caí en lo que no quería caer. Hoy he revisado desde la primera entrada de este blog y había dicho que no lo abandonaría... pero caí. Es tan fácil dejarse llevar: el trabajo, los niños, las deudas, la vida adulta... todo esto me ha dejado encerrada en un mar de estrés interminable.

Hace unos días, conversando con mi esposo, llegamos a la conclusión de que escribir siempre ha sido mi catarsis, mi forma de expresarme y dejar ir los sentimientos negativos. Es por esto que he decidido retomar mi blog, con los mismos contenidos de siempre: la experiencia de ser madre.

Las cosas han cambiado mucho por aquí. Sigo siendo servidora pública, mi esposo sin trabajo desde hace años ahora se hace cargo de los niños, ya que tuvimos la mala suerte de tener una empleada doméstica ingrata que al irse nos dejó demandados y con una deuda que no podemos pagar (tema del que ya les contaré con detalle para que no paguen piso como yo. Spoiler: la tipa es una ladrona, nosotros fuimos las víctimas).

Entre las cosas bonitas, los niños han crecido. Ely tiene 7 años ahora y Neto 5. La crianza no ha sido cosa fácil. Con Neto hemos tenido que pasar por varias terapias de lenguaje para que supere su habla disfásica que tiene (otro tema para contarlo más adelante a detalle). Ely da guerra en la escuela; esto de aprender a leer y escribir ha sido un trabajo incansable.

La vida de adultos no da tregua: conseguir una casa, un trabajo para mi esposo, una buena escuela para los niños. Perdimos el carro, la empleada doméstica nos dejó en la quiebra. Nos hemos caído pero juntos de la mano, nos tratamos de levantar.

Ser adultos no es sencillo y tener dos vidas a cargo, mucho menos. Pero como dice mi pilar de fortaleza (mi esposo): ¿Qué hacemos cuando tenemos el peso del mundo encima? Nos paramos fuerte para aguantar.

Fortaleza siempre, amigos! He vuelto!

miércoles, 12 de julio de 2017

Estos bailes de ahora

Ha pasado tanto tiempo desde que no escribo en este blog... y me he olvidado de compartir tantas experiencias que no quisiera olvidar. Esta es una de ellas.

Fuimos el otro día a una fiesta infantil que nos invitaron. He de agregar para esto que mi Ely tiene ya 6 años (OMG! como pasa el tiempo!) y Neto, 4. Ely ha desarrollado ya lo suficiente su lenguaje como para hacerse entender, no así Neto, pero ahí vamos. Esto es importante porque pueden ver así que ya se dan cuenta de ciertas cosas y las saben expresar. A qué voy con esto?

Estábamos en la fiesta y mi nena sale a participar en un concurso de baile. Ella siempre ha bailado muy a su manera, brincando, alzando las manos, escuchando canciones de Xuxa y Hi5. En casa odiamos el reggaeton batracio y obsceno, así que jamás lo ponemos y nunca me han visto bailar algo así.

Pues resulta que ponen reggaeton en el concurso. Creo que hay varios niveles para este género: está el suave y ATP, que no dice vulgaridades explícitas aunque quizás si, camufladas; y está el otro nivel que es el obsceno que describe el kamasutra en la forma más vulgar posible. Así que pusieron uno en el punto medio, no recuerdo exactamente cual, pero aquí viene la vaina:

El concurso consistía en ver quien era la niña que mejor bailaba. Cada una salía al frente a hacer sus "mejores movimientos" y la gente aplaudía. Entonces salen estas niñas al ritmo del reggeaton meneando la cola, derrochando la sensualidad que no tienen todavía y la gente vitoreaba, reía, gozaba. Mi nena seguía bailando de su forma acostumbrada, dando pasito aquí y allá, tratando de entender cómo moverse con esa música que no es su estilo. Su carita de confusión fue subiendo poco a poco, al ver a las niñas moverse casi todas iguales y ella se daba cuenta que sus movimientos no eran como los de ella.

Al momento que le tocó pasar al frente, ella ya no sabía como moverse. Estaba tan confundida que se le notaba. Yo desde otro punto de la fiesta la animaba y bailaba como sé que ella baila pero no sabía qué hacer. Está de más decir que no recibió muchos aplausos a más de los míos.

Cuando terminó el concurso ganó la niña que más se meneó. Mi nena regresó llorando a donde yo estaba diciéndome "mamá, no gané!". Entiendo que ella aún no sepa lidiar bien con la decepción de no ganar en algo, pero pude ver que esto se debía a algo más: es que no entendía como no le gustó a nadie su bailecito, es que no entendía por qué las otras niñas bailaban así.

De más está decir que me partió el alma y me dio una ira tremenda. Cómo es que la gente puede aplaudir que nenas tan chiquitas bailen como adultas? Como es que hay madres que les enseñan a sus nenas a menear la cola con canciones que no son para gente de su edad?

Las únicas palabras de consuelo que encontré para decirle a mi nena fueron: "está bien, amor, a veces se gana y a veces se pierde". Mi esposo, por otro lado, le dijo "para mí, tu fuiste la que más bonito bailaste, así que toma, te ganaste una paleta". Ahí se fue contenta.

Por favor, madres, mucho ojo con lo que se les enseña a las niñas!








viernes, 12 de mayo de 2017

Irreversible

Como dar un salto al vacío
o robar un pétalo a una flor
como entrar de vuelta al paraíso
o añadirle un verso a esta canción

Como hacer un surco en un vinilo
o pintar un trazo en un Van Gogh
mi corazón se ha vuelto irreversible
desde el momento en que el destino lo marcó

Viendo llover nos quedamos dormimos
viendo llover el cielo azul de un domingo

Aquella noche soñé lo que luego escuché
y desde entonces ya sé qué yo quiero contigo

Como hablar rompiendo un secreto
voy a escribir mi firma en el papel
como ver que vuelve a ser invierno
y que los niños ya me tratan de ud

Como abrir mi ucha de dinero
o decidir ser tres en vez de dos
mi corazón se ha vuelto irreversible
desde el momento en que el destino lo marcó

Así es la maternidad, algo irreversible. Desde el momento que te enteras de la existencia de esa nueva personita, tu corazón queda marcado. Llueven los sueños, las esperanzas, nos llenamos de ilusiones en la dulce espera.

Quesito de mar

Contaba mi madre, que con las cosas que ella había escuchado de sus pequeños, podría escribir un libro. Muchas veces la he escuchado decir q...