viernes, 4 de abril de 2014

A un paso de tus 3 años. La previa

Inicios de abril del 2011. Me disponía a salir de casa con mi esposo en busca de una antojada hamburguesa. Mi pancita ya bastante grande para esos días me presionaba mucho la vejiga así que mientras esperábamos al taxi quise ir al baño.
Oh, sorpresa! Algo raro está pasando aquí. En mi ropa interior había una especie de secreción medio café, medio mocosa, medio rara. Yo en mi vida había visto algo así. Lo más prudente era limpiarlo y luego contarle a mi esposo lo que había visto.

Él no tenía idea pero tenía el presentimiento de que no era algo que debía pasar en esos momentos, así que me pidió que llame a mi mamá, que en cuanto se enteró me dijo que llame pronto a mi doctora. Expliqué la vergonzosa situación cuantas veces! Y al final, la doc me dijo "tienes dolor?" "no" "no todavía, por si acaso ándate al hospital y que te chequeen, se te ha salido el tapón mucoso y eso quiere decir que puedes empezar la labor de parto"

Ah? Pero apenas había cumplido las 35 semanas! Y yo quería una hamburguesa! Cambiamos el destino del taxi y nos dirigimos al hospital donde teníamos previsto que nacería nuestra nena. Para mala suerte, mi doctora estaba saliendo de vacaciones y no regresaría sino hasta la siguiente semana. Ni modo, me dejé revisar por la doctora de reemplazo y tuve que ponerla al día de todo lo vivido en 8 meses de gestación.

Me hizo un tacto (oish! nunca me acostumbraré a que las ginecólogas tienen que tocar TANTO por "ahí") y dijo que me preparara para pasar la noche en el hospital. Y yo seguía con ganas de hamburguesa!, pero por recomendación del personal médico fui a merendar algo suave (pollito asado y papas, ñumi!). Ese lugar cerca del hospital tiene el pollito más rico y cada vez que lo visito recuerdo esa noche y sus angustias, yo pensando que mi nena nacería en minutos.

Uy! y si mi nena nace en minutos, yo no traje nada! Claro, como yo me había vestido para salir por una hamburguesa no para pasar la noche en hospital y faltando aún semanas para la FPP, ni siquiera había pensado en ropa de bebé, pañalera, pañales, batas... Gracias al cielo mi abuelita, que en paz descanse, había pensado ya en todo y tenía la ropa de la nena lavada, planchada, separada y ordenada.

Para esto ya toda la familia estaba al tanto. Siendo ya casi las 10 y algo de la noche mis padres y hermanos salieron de sus casas, me fueron a ver e incluso me prestaron el carro para ir a la mía a buscar lo necesario. Mi mamá por su lado se lució haciendo las primeras compritas de bebé: pañales, aceite de bebé y lo que yo hasta ese momento no me había enterado que iba a necesitar: toallas sanitarias postparto.

Recuerdo cuando llegué al hospital con maleta en mano y nervios en la otra. Toda mi familia ahí afuera para que los guardias nos dijeran que por la hora sólo podría entrar yo y mi acompañante. Lagrimones de mi mamá como si me fuera a la guerra, se despidió de mí: "puja fuerte y no llores, que si lloras al suspirar el bebé se te viene para arriba" o.O Jaja! Es en serio! Bueno.

Durante todo ese tiempo había tenido contracciones bastante suaves y de vez en cuando. Iban a monitorearme toda la noche pues aún no era tiempo de dar a luz y de ser necesario, frenarían la labor de parto hasta que cumpliera por lo menos las 37 semanas ya que antes de eso el niño es considerado como prematuro.

Mi esposo y yo pasamos la noche en vela, durmiendo entre chequeos. Cada cierto tiempo iban a conectarme el monitor y tenía que pasarme contando las contracciones y los movimientos de la nena mientras algo parecido a un sismógrafo registraba los latidos de su corazón. Esa noche tuve varios dolores, contaba cada patadita que sentía. Le pregunté a mi nena si ya estaba lista para salir y cuál era el apuro?

La respuesta me la dio la doctora: la nena tenía taquicardia ocasionada por sufrimiento fetal. De qué? Según los exámenes que me hicieron yo estaba ultra anémica y la nena no se estaba alimentando bien.

OMG! Cómo es posible que mi nena esté sufriendo en mi pancita! Doctora, haga lo que sea pero por favor que esté bien, que no se sienta mal, que no sienta hambre, hago lo que sea! Tranquilícese señora, que vamos a ponerle no uno sino dos sueros de hierro y seguiremos monitoreandola. Hemos detenido el parto con medicamentos a través del suero así que es importante que ud se quede en REPOSO ABSOLUTO.

Para esto ya había amanecido. Mi esposo y yo con ojeras y aunque no lo crean, saber que tienes que pasar acostada en la cama es cansado, particularmente cuando te sientes como ballena y quieres moverte para no sofocarte.

Así pasamos otro día en el hospital mientras se acababa el primer suero, nos dieron el alta una vez verificado que la nena había recuperado el ritmo cardíaco normal y con la promesa de que yo guardaría cama hasta cumplir las 37 semanas. Además tenía que ponerme el otro suero de hierro y si la situación se repetía volver al hospital corriendo.

Benditas atenciones de mi familia. Pasamos el susto y volvimos a casa con los cuidados prometidos a esperar a la nena que tenía apuro en llegar.

Continuará...

2 comentarios:

  1. Me encanta como los guaguas sorpenden a uno...desde el vientre!

    Atenta a la historia de tu nena!

    Abrazos!

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    1. Jajaja... si! Nos ponen en ese corre y corre único! Para este fin de semana publico la continuación :) Abrazos para ti tambien.

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