Mostrando entradas con la etiqueta antojos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta antojos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de octubre de 2013

La última cena




No sé como se estila en los partos normales puesto que mis dos hijos nacieron por cesáreas programadas, pero lo cierto es que yo sabía ya qué día y a qué hora iba a entrar al quirófano y que después de la intervención tendría la cuarentena con dieta obligada, no sólo porque había dado a luz sino porque la cesárea es, para todo aspecto práctico, una cirugía mayor por lo que el riesgo de infecciones posteriores es alto.

Eso significaba que durante 40 días mis comidas serían: frutas, vegetales que no produjeran gases, sopa de gallina criolla y coladas de quaker o cebada para la producción de leche. Cero comidas inconosas (ricas): nada de chocolate, carnita de cerdo o de res, embutidos, comidas condimentadas y un montón de prohibiciones que me pusieron a sufrir.

Nunca fui buena para hacer dietas y menos desde que me casé porque mi esposo cocina tan rico que es imposible no comer lo que prepara (excepto una vez que preparó un plato que nunca me ha gustado y yo con nauseas del embarazo no soporté ni un bocado). Detesto tener que privarme de comer las cosas que me gustan, así sea comida chatarra. Yo sé, no es muy saludable pero así soy.

Entonces, en vísperas de lo que me tocaba decidí que la noche antes de la cesárea sería “mi última cena” y comería lo que se me antojara sin culpas. Uno de los placeres del embarazo es que los que te rodean te complacen todos tus antojitos y yo pensaba aprovecharme de esto hasta el día de entrar al quirófano.

Lamentablemente, el día antes de tener a Eli yo era una bola enorme que casi no se podía mover, me pesaba mucho la pancita, la acidez era fuerte así que mis ganas de comer eran pocas… Mi esposo, deseoso de complacerme en mi petición de la última cena, nombraba todas las cosas que me gustaban para ver si se me antojaba alguna. La verdad es que él también quería comer bien esa noche porque había prometido hacer la dieta conmigo. Jejeje

Tacos? Mmm.. No. Sushi? No. Chile? No. Cangrejos? No. Pastas? No, no, no. Por último dijo “pizza?” y yo “bueno…”. Creo que era lo que menos me disgustaba en ese momento. El corrió a comprar y mi última cena en la que yo había planificado comer montones de cosas fueron dos trocitos de pizza, jugo y a la cama.

En el último trimestre de mi segundo embarazo pasé haciendo una lista de las cosas que quería para mi última cena, incluyendo el antiácido recetado por la doc porque no quería perderme esta oportunidad de nuevo. Pero no contaba con que 3 semanas antes del programado nacimiento de mi enanito mi doctora me dijera que estaba a un pasito de la preeclampsia por lo que debía tomar medidas urgentes, entre esas: DIETA! 

Noooo!! De nuevo sin poder comer carnes rojas, chocolates, grasas, embutidos, sal… Casi lloro ese día, pero después de leer un poco sobre la preeclampsia entendí que debía cuidarme mucho por mi bebé y valió la pena. No hubo complicaciones en la cesárea y mi niño llegó a este mundo sanito.

¿Cómo te fue a ti antes de que naciera tu bebé? ¿Planificaste una última cena como yo antes de empezar la cuarentena?

martes, 8 de octubre de 2013

Los primeros síntomas de embarazo



Como madre primeriza muchas cosas nos toman de sorpresa, otras nos sorprenden sólo porque a pesar de haberlas escuchado nunca pensamos que realmente un embarazo sería algo taaan fuerte.
Yo siempre que escuchaba historias de mujeres embarazadas con nauseas, mareos, vómitos, antojos raros pensé que eran cosas que sólo les pasaba a las que estaban enfermas o eran exageradas. Y no fue hasta que me tocó experimentarlos en carne propia que entendí a qué se referían y por qué cuando mi mamá estaba embarazada de mi hermanita, mi papá se había visto obligado a salir de la casa a las 9 de la noche, a pie, bajo la lluvia del 98 en pleno fenómeno de El Niño, solo a comprarle una Coca Cola. Cuanto amor! xD

De mis embarazos recuerdo clarito estos síntomas:


  • Sueño. Pocas personas te dicen que este es uno de los primeros síntomas. En mi primera vez aun no me había hecho la prueba de embarazo pero me andaba durmiendo hasta por las esquinas. En el bus, mientras caminaba, mientras comía… ni se diga en clases o haciendo las tareas! Claro, yo lo atribuía al cansancio de estudiar o a la anemia, pero era algo que ni las Pharmaton, ni el café, ni la Coca Cola me quitaban. Gracias al cielo no se me ocurrió tomar Red Bull. En mi segundo embarazo me hizo pasar un focazo pues estaba en plena reunión de trabajo y me dormía mientras mi jefe me hablaba. Fue terrible sentir el codazo de mi compañero de al lado y ver todas las caras mirándome.

  • Nauseas y cero tolerancia a ciertas comidas. Esa es la típica y cuando las tienes ya no te queda duda de tu estado. En mi caso me vinieron unos días después de enterarme de que estaba embarazada. Lo cumbre fue que aun no se lo había dicho a mi familia y justo un día que nos reunimos a comer sirvieron pollo y descubrí que me daba ASCO con letras mayúsculas. Como siempre he sido medio difícil para comer, no se dieron cuenta de lo que en realidad pasaba, pero por esos días yo vivía con mi hermana que acababa de dar a luz y su cuarentena incluía gallina criolla todos los santos días… yo salía de casa con cualquier pretexto cuando estaban cocinando pues no soportaba ese olor.
Con mi segundo embarazo en cambio fue la carne de res la que no soportaba. Era tanto así como que pasaba por un anuncio de hamburguesas y se me revolvía el estómago. Cada vez que pasaba por esos anuncios, mi esposo me tapaba los ojos.
  • Acidez. Va de la mano con las nauseas, esa sensación de que te sale fuego o algo demasiado frío desde la boca del estómago hasta la garganta no es más que los mismos ácidos que ayudan a la digestión haciéndonos malas pasadas. Bastante insoportable, la verdad. Tuve que pedirle a la doctora que me recetara algo contrarrestarlo. La mala noticia es que es muy probable que te vuelva a dar durante el último trimestre de embarazo, cuando tu pancita es tan grande que presiona a tu estómago y los ácidos empiezan a hacerse sentir nuevamente. 
  • Antojos. Raros y no raros. Tuve de todo un poco. La gente dice que si no le cumples los antojos a una mujer embarazada el bebé nacerá con manchas en la cara o con la boquita abierta. Lo que nadie te dice es que de verdad son tan poderosos que si no te cumplen el capricho sientes como que te apretaran el estómago, pesadez, desesperación y en los casos más fuertes hasta dolor de cabeza y de pancita. Yo no lo sabía hasta que lo experimenté!
Resulta que una noche se me vino a la cabeza comer pepinos con limón y sal. No había en la casa así que no comí. Al otro día fui a casa de mis suegros en la mañana a ver a mi novio y le dije “quiero pepinos con limón y sal!” y me dijo “ya, ya vamos a salir a comprar… mira esta película que traje, vamos a verla” y así pasé dos horas torturándome y torturándolo a él al decirle “Hellboy, quiero pepinos con limón y sal!” y él “si, ya vamos a comprar”. No fue hasta que me vio verde que me dolía la cabeza, que tenía nauseas, que no podía ni tomar agua, todo olor y todo sonido me fastidiaba cuando reaccionó y dijo “será antojo?” y yo “creo que si!”.
El primer bocado de pepino con limón y sal me supo a gloria! Se me quitaron todos los males habidos y por haber y Hellboy aprendió a nunca más negarme o hacerme esperar un antojo.
Otros antojos que tuve fueron tortillas de maizabrosa. Cumbre que a mi Eli le gusten tanto ahora. Y el más raro fue comida para perros! De esa que viene en pepitas. No sé pero me encantaba ese olor y era capaz de comerme una pepita pero no me dejaron, así que me conformé con olerla. Jajaja. Y dicho sea de paso que a mi Eli la he visto varias veces jugando con la comida del perro, espero que no se la haya comido!

Aquí hay un artículo sobre los 10 primeros síntomas de embarazo. Estos que les he compartido yo creo que son los más “anectódicos” por decirlo así.

¿Y tú? ¿Cuáles fueron tus síntomas más fuertes durante el embarazo? ¿Cómo los sobrellevaste?

¿Y el tercero pa' cuando?

Este mes tuve un retraso de cinco días en la regla, algo un poco fuera de lo común ya que normalmente no se me retrasa más de tres días. Ine...