Neto tiene esta característica muy propia de él y que no he visto en otros niños: cada vez que él quiere comer algo (galletas, fruta, dulce, o lo que haya de picar en la cocina), él nunca pide para él solo, siempre pide también para su hermanita o para quien esté con él.
Anoche vino a donde yo estaba trabajando, y evidentemente quería comer. Así que me preguntó si yo quería comer galletas a lo que respondí que sí. Inmediatamente salió y fue a buscar un paquete de galletas para mí y otra para él. Cuando me las trajo, con una sonrisota de oreja a oreja y esos preciosos ojos llenos de felicidad, me dijo muy clarito: "Amor".
Le respondí: "Sí, mi vida. Esto es amor". Compartir, pensar en el otro, cuidarlo. Si desde los 6 años mi niño entiende esto, es que algo estamos haciendo bien.
Es un revolucionario, y el revolucionario verdadero no tiene otra bandera que el amor.
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